"Pensamiento": algunos indicadores

Por Wolfgang Giegerich, 2010.

Introducción a The Soul Always Thinks [El Alma Piensa Siempre], Collected English Papers, Volumen IV.

Traducción de Luis R. Álvarez y Alejandro Bica.
Con enorme gratitud al autor por permitir la publicación del artículo en este blog.


"Por supuesto, estoy apelando a la causa del hombre pensante, y en tanto que mucha gente no piensa, estoy apelando a la causa de una pequeña minoría." C.G. Jung. (1)

"El sacrificium intellectus es una dulce droga para la pereza e inercia espiritual omniabarcadora del hombre." C.G. Jung. (2)

"Por otra parte me pregunto seriamente si no es mucho más peligroso para los símbolos cristianos volverse inaccesibles al pensamiento conceptual y así ser desterrados a una esfera de ininteligibilidad inalcanzable. …el hombre tiene el don de pensamiento que puede aplicarse a las cosas más elevadas." C.G. Jung. (3)


Uno probablemente debería no hablar mucho acerca del pensamiento, sino más bien hacerlo. Pero considerando el título de este libro, El Alma Piensa Siempre (una cita del obispo Berkeley (4)), y el hecho de que "pensar" o "el pensamiento" está rodeado de muchos malentendidos y prejuicios populares (a menudo fuertemente emocionales), si no incluso encontrando fuertes rechazos, puede no ser del todo inapropiado compilar aquí resumidamente y a grandes rasgos algunas notas sobre el tema del "pensamiento" e introducir algunas distinciones.

1. Otra afirmación de Berkeley nos dice que, "Pocos hombres piensan, sin embargo todos tienen opiniones". (5) "Tener opiniones" no es pensar, pero, podríamos añadir, la gente comúnmente cree que están pensando cuando de hecho meramente están teniendo opiniones (o manejando opiniones en sus mentes). Pensar, así lo aprendemos de Berkeley (y también de Jung) es algo raro, poco habitual. De todas maneras, como todo el mundo tiene opiniones, como todo el mundo las emplea y aplica, y por la confusión mencionada, todo el mundo está convencido que sin hacer mucho más ya son capaces de pensar.

2. Nuestra cita contiene dos ideas adicionales. La primera es que el pensamiento (en sentido estricto) debe ser entendido como un hacer, es decir, como un acto, un movimiento, una ejecución. Las opiniones se pueden "tener", lo que muestra que en ellas el pensamiento se ha reificado y congelado, y en tanto que congelado se ha vuelto como una mercancía. Las "opiniones" se pueden tomar prestadas. No tienen que ser propias. Como un ejemplo evidente tan solo tenemos que pensar en la noción de Jung de lo que él llamaba la mujer "poseída-por-el-animus" (lo mismo, por supuesto, también se podría aplicar al hombre) que está dominada por opiniones rígidas tomadas de figuras autoritarias admiradas. No ocurre así con el pensamiento. Es inherente en la forma de los pensamientos, si es que realmente son pensamientos, que siempre son mis propios pensamientos. No pueden ser ajenos. Para poder ser pensamiento en primer lugar, los pensamientos necesitan ser pensados y de esta manera vienen a la vida, de la misma manera que la música necesita ser ejecutada. No podemos simplemente proveernos de pensamientos y hacer pasar ésto por pensar. Usar pensamientos, por ejemplo como argumentos para apoyar la propia posición, no es nada más que operar con opiniones. "Operar con", por supuesto, también se refiere a una actividad, pero la diferencia crítica con pensar es que tal operar tiene a los pensamientos (opiniones) que utiliza como algo ya hecho fundamentalmente fuera de sí mismo y vis-à-vis como una operación; argumentar es operar con pensamientos en tanto que opiniones estáticas. Toda vida reside en lo que uno hace con los pensamientos, mientras que los pensamientos mismos son ítems congelados. Por contraste, el pensamiento propiamente dicho es en sí mismo vida.

3. Esto nos lleva a la segunda consideración que se puede obtener del dicho de Berkeley. Tiene que ver con la diferencia psicológica, la diferencia entre el ser humano (o el ego) y "el alma". Obviamente, como muestra el "tener opiniones", las opiniones son una "posesión" del ego, y la utilización de opiniones es una actividad técnica realizada por el ego. El sujeto o el agente del propio pensamiento, del verdadero pensamiento, por contraste, no es el ego, no es la gente, sino, hablando mitológicamente, es "el alma". Pensar es una actividad del no-ego. No debe ser confundida con mezcolanzas deliberadas por parte de la mente subjetiva. En última instancia, los pensamientos se piensan a sí mismos; todo lo que hacemos cuando verdaderamente pensamos es permitirles que se actualicen y se desplieguen ellos mismos en nosotros. En su pensar, "el alma" se muestra a sí misma, muestra sus propias verdades. Cogitatio nostra non est cogitatio vulgi.

4. Cuando en psicología hablamos de pensar, no deberíamos de ninguna manera confundirlo con "la función pensamiento" de Jung, la cual se refiere a una operación del ego. Toda su tipología de "las funciones de orientación" está primariamente vista desde la perspectiva y desde el punto de vista de los intereses prácticos y de "supervivencia" del ego (su orientación en la realidad). El concepto de estas funciones pertenece a una fantasía tecnológica, no a una "psicología con alma". (6) Es especialmente problemático (en los círculos junguianos y muy frecuentemente) hipostasiar la función pensamiento como si ésta función fuese el mismo agente que piensa ("mi función pensamiento me dice…"). Con tales ideas se cometen tres errores: se comienza con una noción de pensamiento tecnológica, no-psicológica, reductiva; uno mismo se disocia del evento del pensar; y se comete una mistificación, transformando una mera función u operación habitual en un sujeto que supuestamente realiza esta operación. Otro problema terrible es que el concepto de la tipología de funciones no sólo aprueba sino que además decreta e "institucionaliza" la absoluta escisión popular entre pensamiento y sentimiento, su mutua exclusión el uno del otro. El alma, sin embargo, es una totalidad. No deberíamos compartimentalizarla y disociarla de tal modo que el pensar se identifique con intelectualismo abstracto. En realidad, el pensamiento profundo y el sentimiento profundo van bien de la mano. De hecho, el pensamiento profundo presupone el sentimiento (ver la sección "El sentimiento como un puente hacia el alma" en el Capítulo 19 del presente libro).

5. El rol del pensamiento en psicología tampoco puede ser el de proveer "un marco filosófico más fuerte" para la psicología, como, por ejemplo, Glen Slater parece pensar. (7) La psicología no lo necesita, y si es que ha de ser psicología tampoco puede estar construida sobre un fundamento externo, subyacente. No necesita una base epistemológica, ni una teoría proveniente de la ciencia o una filosofía de la psicología. La peculiaridad de la psicología es que cada vez que trabaja en un determinado tema tiene que establecer su propia base "filosófica" nuevamente, desde cero y a través de este trabajo. Tiene que adquirir su fundamento como el resultado de su trabajo, no como su presuposición externa. Sólo puede encontrar o, mejor dicho, no encontrar sino producir ella misma su a priori como un a posteriori. En el mismo momento de la producción. Y la única manera de adquirir esta base es acompañando al fenómeno psíquico a mano hacia su fundamento (el del fenómeno), y esto es lo que llamamos pensamiento psicológico. El rigor intelectual tiene que tener su lugar en el mismo corazón de la psicología, no a su alrededor como su marco. La expulsión del pensamiento riguroso de los precintos de la psicología hace posible que la mente se deje llevar libremente por sentimientos sin pensamiento e imaginaciones no pensadas y así actuar sin consciencia de manera literal los propios prejuicios favoritos de uno (el propio sistema de creencias).

6. Las opiniones son siempre opiniones acerca de algo. Por lo tanto, tienen aquello sobre lo que versan fundamentalmente fuera de ellas mismas. Como tales, como alienadas de sus referentes, son abstractas. Los pensamientos, por el otro lado, porque se piensan a sí mismos, no tienen referente externo. Simplemente despliegan su propio contenido interno. Tienen todo lo que necesitan dentro de ellos mismos, lo cual los hace concretos.

7. Lo que también necesita ser excluido de la noción psicológica de pensamiento es "pensamiento" en el sentido de lógica formal. Este último tipo de pensamiento tiene que ver con la ejecución de operaciones técnicas formalmente correctas acerca de proposiciones (= "opiniones"), en última instancia con el propósito de resolver un problema. La lógica formal es doblemente abstracta porque no sólo mantiene el referente externo de la afirmación fuera de su propia preocupación, como también lo hacen las opiniones, sino que se abstrae incluso del contenido material de las afirmaciones mismas, considerando solo su forma general, hasta el punto en que pude ser reemplazado por símbolos.

8. Más arriba, en el punto 3, he rechazado la idea del ego como el sujeto productor del pensamiento y he atribuido un carácter de no-ego al verdadero pensamiento. La que piensa es el alma objetiva. (Esta afirmación fácilmente podría ser por supuesto malinterpretada si uno se olvida que expresiones como "el alma" o "el alma objetiva" no deben ser hipostasiadas. Es sólo una façon de parler mitologizante [sustancializadora, "personificadora"]. Sería completamente erróneo insistir en rechazar el ego o la función pensamiento como el productor del pensamiento sólo para inmediatamente postular al alma como su productora. Ya he apuntado al hecho de que "En última instancia, los pensamientos se piensan a sí mismos". Este es su carácter de no-ego. El alma no debe ser imaginada inocentemente como el agente, el productor ya existente, o la mente maestra que actúa detrás de la fenomenología psíquica. Más bien, el alma es auto-genética. El alma se hace a sí misma, lo que significa que primero, y solamente, se da existencia en su fenomenología y a través de ella, como el resultado de sus producciones, en nuestro contexto como la profundidad y verdad interior de los pensamientos que se piensan a sí mismos.) Pero ahora viene una complicación muy importante. El alma, este proceso de su auto-producción, no debe ser pensada como siendo algo en términos de una identidad lógica formal. Más bien, el alma es en sí misma diferente. Es la unidad de su propia unidad y su diferencia de sí misma, su bipolaridad. Así como despliega su propia naturaleza como los opuestos psíquicos de anima y animus y su interacción dialéctica, así también hace su pensamiento en dos polos diferentes de sí misma, como alma objetiva y como alma subjetiva, por ejemplo, en las obras reales y en el desarrollo real de la cultura (el magnum opus) "ahí afuera" por un lado, y en la mente humana reflexiva, por el otro lado. (8) El pensamiento, de esta forma, es a la vez (o bien puede ser) la naturaleza más profunda del alma misma y (o) una manera de atender al alma. Esto es así porque el alma es esencialmente auto-reflexión. Y así como anima y animus, a pesar de su oposición, siempre están unidos dentro del alma como sicigia, así también lo están las dos caras del alma "siempre pensante"—el alma misma y la psicología—que a pesar de su oposición nunca pierden su conexión en el alma como el uróboros auto-contradictorio, dialéctico.

9. Para Heráclito (9), que legó a todo el pensamiento futuro el término filosófico logos, este logos muestra una bipolaridad similar. Como el logos eôn, el logos subsistente, es la verdad que anima (zoê, vida) en lo que es real, en el cosmos. "Este orden del mundo [kosmos], el mismo para todos, no ha sido hecho por los dioses ni por el hombre, sino que siempre ha sido, es, y siempre será: un fuego siempre viviente…" (10) Es el destello del relámpago: "El trueno sacude todas las cosas" (Fr. 64 DK); es el aithêr (Éter), el elemento puro de la luz del cielo ardiente. Y esta luz celestial es en sí misma to sophon, el conocimiento primordial o el elemento puro de todo conocimiento. Pero el logos también es a la vez su correspondiente pequeña luz en nosotros los humanos, la luz de la mente humana (lo que en eras más tarde se llamaría la luz natural de la razón), y en último análisis el logos es esta auto-división primordial en estos dos polos de sí mismo o su relación, su correspondencia, la harmonia de opuestos. Sólo lo semejante puede conocer lo semejante. "Si el ojo no fuese como el sol, / ¿Cómo podríamos contemplar la luz? / Si la propia potencia de Dios no viviese en nosotros, / ¿Cómo podría maravillarnos lo divino?" (Goethe. Cf. Plotino, Enéadas I, 6, 9: "Lo que vemos tenemos que volverlo afín o semejante a lo que es visto. El ojo nunca hubiera visto el sol si no fuese en sí mismo como el sol…"). La condición de la posibilidad de verdad es que nuestro pensamiento y aquello sobre lo que nuestro pensamiento versa tienen algo en común. Esta intuición, y la intuición de que lo que tienen en común es el logos, fue el descubrimiento de Heráclito. El logos estructura y permea a la vez lo Real y el yo. También es urobórico.

10. No obstante, la consciencia de esta auto-división no-dividida es un logro histórico. Y esta consciencia es el inicio del pensamiento propiamente dicho, del alma ("siempre pensante") que ahora también ha entrado explícitamente en el estatus o en el elemento del pensamiento, lo cual no había existido antes. Primordialmente, el pensamiento del alma había estado completamente sumergido en obras y hechos, en el acto ritual. El ritual es pensamiento no-pensado, el pensamiento del alma sumergido en el acto representado. El logos, la luz celestial, estaba completamente "aprisionada" (como los alquimistas más tarde dirían acerca del Mercurio) en la facticidad concreta del acto ritual. No había necesidad, ni había lugar, para un yo pensante, para un alma subjetiva que reflejara. La obra sacramental contenía dentro de sí misma, por así decirlo, a la vez al "ojo semejante al sol" y al "sol": era lógicamente auto-suficiente, en sí misma iluminada y auto-reflejante, todo por sí misma. No necesitaba un sujeto externo para ser reflejada. Era la verdad, era la verdad como hecho o representación existente, lo cual, sin embargo, significa que la verdad en sí misma aún estaba ocluida, aún no "había nacido de" su contención en la realidad material del ritual hacia la luz del día. No había vuelto a casa a sí misma. La obra sacramental contenía, y ocultaba, todo lo que necesitaba dentro de sí misma. Sin duda, el ser humano aquí también era indispensable, pero era necesario sólo como el hacedor de la obra, el ejecutor celebrante del ritual, pero no en su propio derecho como una luz, una pequeña luz subjetiva que correspondiese a la luz en lo real, ni como un yo conocedor, que comprendiese y que pudiese expresar vis-à-vis lo que es. Por el contrario, el hombre estaba absorto en los actos rituales, a veces incluso de forma literal siendo masacrado sacrificialmente. Heráclito, por contraste, habla bajo su propia responsabilidad, aún cuando precisamente habla en el nombre del logos como el xynon ('lo común', la Relación), (11) y esto muestra que con él por primera vez, el alma además de estar "siempre pensando" ha entrado también en su territorio natal, el del alma, la tierra del pensamiento, de una vez por todas.

11. El mito no tiene la misma significación que el acto ritual. Es, ciertamente, una forma intermedia entre el ritual y el pensamiento, pero lógicamente aún pertenece al estatus del ritual. Es, por así decirlo, meramente un "comentario" secundario de lo que se representa en rituales específicos, una descripción en forma narrativa, imaginal, de lo que lógicamente está ocurriendo en ellos. La verdad que había estado completamente oculta en la materialidad del acto ritual se expresa en palabras. De todas maneras, esto no significa que ahora, con el movimiento que hace el mito del acto a la palabra, la verdad haya verdaderamente "nacido fuera de" su aprisionamiento en la representación factual. Como "palabra verdadera" (W.F. Otto), el mito es en sí mismo aún una forma ocluida de verdad. En las historias del mito no es el sujeto humano el que está hablando acerca del mundo bajo su propia responsabilidad. Más bien, el mito es la narración de la verdad del ser-en-el-mundo del hombre, una verdad que se ha expresado primordialmente de forma objetiva en los rituales. Y así como el hombre sólo era el ejecutor de los rituales, de la misma manera solo es el receptor que escucha los mitos como palabra verdadera. Es inherente en la forma del mito que el hombre está absorto en ello, y no que sea él el hacedor y el inventor de los mitos. La forma de inmersión no había sido superada con el cambio del acto a la palabra (narrativa).

12. Así, la adquisición de un darse cuenta de la bipolaridad completa (por decirlo así, horizontal) del logos, como el logos eôn y el logos en nosotros, es en sí misma una de las caras de otra bipolaridad (pero ahora "vertical", es decir, histórica), una cara, por así decirlo, de la oposición o bipolaridad entre el estadio del modo de ser-en-el-mundo ritual y el estadio del logos, de la relación pensante con el mundo. Esta es una oposición que ha sido frecuentemente articulada en la frase "Del mythos al logos" (una formulación que por supuesto delata una ignorancia acerca de la verdadera contraparte del logos, concretamente el acto ritual, confundiendo su débil derivado, el mito, como su contraparte). Este movimiento a partir de la forma previa de pensamiento no es un desarrollo gradual (crecimiento). De la misma manera que el alma misma, el pensamiento, es auto-genético. El movimiento hacia el pensamiento sólo puede ser provocado a través del pensamiento mismo, a través de su propia insurrección revolucionaria, por su propio acuerdo. Así como en su nacimiento Atenea salió completamente crecida y armada al mundo, de la misma manera el pensamiento está ahí de repente o no está en absoluto. Pero de manera diferente a Atenea, el pensamiento sólo puede existir a través de haber borrado, cancelado (lógicamente), todo lo particular que existía antes. Esta es la razón por la cual tenemos que hablar de una insurrección violenta. Vemos esta negación radical, "la naturaleza conquista (o subla) a la naturaleza" de Pseudo-Demócrito, en lo que hemos oído de Heráclito. Mientras el mundo del mito está interesado por la lógica interior de los fenómenos concretos intramundanos, particulares de la vida, tales como el amor, la guerra, la fertilidad, el nacimiento, la enfermedad y la muerte, la adquisición de intuición profética, la búsqueda por el tesoro del alma, Heráclito se ha elevado al éter puro de la luz como el medio universal en el cual cualquier cosa que existe se muestra a sí misma, o, en una terminología posterior, como el principio abstracto de conocimiento. En última instancia es el movimiento hacia el espacio o vasija (de alguna manera) vacíos para todo conocimiento. A fin de llegar a dase cuanta de esta luz, de este espacio, este principio, el mundo experimentado tuvo que haber sido primeramente, en una abstracción radical, totalmente vaciado de cualquier fenómeno, de su entera concretitud y particularidad sensorial inmediata, de todo lo sabido de antemano (con la única excepción del fenómeno parcialmente visible de la luz misma (12)), de tal manera que sólo haya permanecido la "vasija" vacía.

13. La palabra "abstracto" en este contexto es equívoca. Cuando se refiere a la totalidad de la esfera del pensamiento como tal, caracteriza la naturaleza general del pensamiento en contraste a la percepción sensorial del mundo y a la imagen o a la imaginación mítica a gran escala como basada en su sublación in toto y como tal siendo, hablando mitológicamente, en el inframundo, fantasmalmente, tan fría como la psychê. Pero cuando hablamos de conceptos particulares o de pensamientos dentro de esta esfera general y decimos que son abstracciones, el término apunta a una forma pobre, deficiente, (aunque muy frecuente, común y corriente) de pensamiento. El intelectualismo abstracto y los conceptos abstractos en el sentido de la lógica formal se caracterizan por tener sus referentes y realidad fuera de ellos mismos. Pero este pensamiento abstracto es, aún así, de lo más común. Es lo que para la mayoría de la gente define los términos pensar y concepto. Modificando una frase alquímica podríamos decir, que ello es cogitatio vulgi. Lo cual es extraño puesto que todos ellos están familiarizados con el ejemplo principal de un concepto concreto, y además hacen uso diario de él, el concepto de "yo" ("yo" es un pensamiento, nada más que un pensamiento, que en sí mismo dentro de sí mismo es, o establece, su propia realidad). ¿Pero acaso Heráclito no había señalado ya que, "Se separan de aquello con lo que la mayoría de ellos están en continuo contacto, el logos, y con lo que se encuentran cada día, eso les parece ajeno" (Fr. 72 DK)?

14. En el otro extremo del logos bipolar, en el lado del yo, vemos una negación radical correspondiente, que en el caso del yo es una auto-negación (igualmente lógica, no literal). Este movimiento se refleja y se nos vuelve accesible en un episodio dentro del inocente género de una narración, semejante a los cuentos de hadas, en la Odisea (probablemente escrita alrededor del 720 A.C., algunas décadas después que la Ilíada, en otras palabras, justo al comienzo del tiempo del despertar de la mente griega). Me refiero a la destacable escena en la que después de haber escapado de la caverna de Polifemo, Odiseo, responde a la pregunta de este último de cuál era su nombre, diciendo: "Nadie". Esta capacidad suya de substraerse (lógicamente) totalmente hasta el "Nadie" revela algo absolutamente extraordinario y nuevo que no habría sido posible en el nivel del ser-en-el-mundo mítico (ritualístico): la capacidad de abstraerse completamente de uno mismo. Sólo un ser humano que ha obtenido una distancia con respecto a sí mismo, que se ha apartado lógicamente de sí mismo, dejando atrás todo lo que sabe y siente acerca de sí mismo, su sentido de identidad inmediata por entero con él mismo, de hecho, puede llegar a la respuesta "Nadie". A través de esta auto-negación, el ser humano, de repente, entra en el drama de la relación humana con el mundo como un actor en su propio derecho con su propio juicio y de igual estatus—como un sujeto—y de esta manera se vuelve un yo, cuando antes sólo había participado en el devenir del mundo ejecutando (representando), como un leal hijo de los dioses, algunos rituales demandados por ellos. (13) Y esta entrada suya en el drama, su volverse un canal de pleno derecho para el logos, es como la bipolaridad (urobórica) entre el logos subsistente (la lógica de lo real y en lo real) y el logos subjetivo como pensamiento humano se realiza y se hace explícita. Mientras antes la relación psíquica esencial (14) o la interacción con el mundo era la inmediatez del aquí y el ahora de la representación ritual activa, la nueva relación esencial con el mundo llena de alma es la de la teoría o contemplación, en sí mismas reflexivas. La negación de todo fenómeno sensorial liberó al alma de su implicación inmediata en, y con, el mundo como una presencia inmediata y abrió el camino a la posibilidad de un conocimiento universal y, más adelante, incluso a la ciencia.

15. Mientras que el mito y el ritual son relativamente estables y persistentes, habiendo permanecido más o menos sin cambios a lo largo de los siglos o incluso durante milenios, el pensamiento es en sí mismo dinámico y progresivo. Tiene su origen en un acto de negación, de "salirse de" lo que le precedía, y existe sólo como esta permanente auto-creación o autopoiesis. Esto significa que su insurrección hacia fuera del mundo del ritual no fue un acto de una sola vez que de una vez y por todas crease un nuevo estadio de ser-en-el-mundo. Más bien, el estadio que se creó por sí mismo deviene el nuevo estatus quo a partir del cual tiene que superarse. El pensamiento es inevitablemente auto-reflexivo y se aplica él mismo a sí mismo, a lo que él mismo produce y que a través de este haber producido da la apariencia de un nuevo fundamento sólido y fijo. El pensamiento tiene carácter de opus. Utilizo este término alquímico a propósito porque la dirección en la cual el pensamiento progresa es la de una profundización, una interiorización continua hacia sí mismo, hacia el fundamento interior aún no visto del estatus adquirido, un refinamiento y una destilación. Un proceso de hacer explícito aquello que estaba solamente implícito.

16. El mismo movimiento también se puede describir en términos opuestos, es decir, en términos de integración, si lo describimos como el proceso de la consciencia (pensante). Lo que a la consciencia le aparecía como simplemente dado, o como el resultado y el contenido semántico de la consciencia, o como un objeto frente a ella, es absorbido lentamente en la misma forma o sintaxis de la consciencia, en su propio modo de ver y operar. Se transforma en las propias categorías de la consciencia. La consciencia, entonces, ha hecho de aquello que solía ser el tema acerca del cual estaba hablando su propio punto de vista. Se ha elevado a la altura de su propio contenido o mensaje, el cual de esta manera, psicológicamente, ha "nacido a partir de ello". (15) Lo que solía ser, por así decirlo, el "techo" hacia el cual la consciencia miraba se ha vuelto el "suelo" en el que se apoya. Para la nueva consciencia resultante el mundo aparece naturalmente bajo una nueva luz, y este mundo nuevamente percibido es el nuevo contenido semántico o el objeto frente a la consciencia que con el tiempo puede nuevamente ser integrado en la forma lógica de la consciencia.

17. La relación entre la consciencia y el mundo se corresponde con la de la mente subjetiva y el alma objetiva. (16) El proceso del pensar se desarrolla mediante la tensión entre los dos polos del alma. La consciencia pensante se da cuenta de la verdad interior del estado del mundo (la constitución lógica del modo real de ser-en-el-mundo). Cuando surge un nuevo estatus de consciencia a través de integrar este darse cuenta, esto no sólo conduce a una nueva percepción del mundo, tal como hemos señalado en el párrafo anterior. La nueva forma de consciencia lentamente también encuentra expresión objetiva en la cultura, en la manera en que la vida es vivida, en como se organiza la sociedad, en nuevos modos de producción y en nuevos fenómenos culturales. La lógica interior de la nueva consciencia se "materializa". Y esto significa que el mundo experimentado por la consciencia (especialmente la consciencia de una nueva generación que toma el mundo en el que ha nacido como dado) también se ha vuelto objetivamente nuevo y ahora desafía a la consciencia a darse cuenta nuevamente de la nueva lógica que lo anima. El alma objetiva, el alma en lo real, siempre está por delante de la consciencia subjetiva—a pesar del hecho de que el alma objetiva no es una entidad "metafísica", un agente inteligente, es decir, no es objetiva en un sentido literal ingenuo, sino que es simplemente el resultado de la objetificación de la forma lógica interna adquirida por la previa consciencia subjetiva. El resultado está por delante de lo que lo produjo.

18. Una vez que el alma ha entrado en el estadio del pensamiento, ya no hay vuelta atrás. Esto, de todas maneras, no significa que ahora el acto ritual y la imagen mítica hayan desaparecido literalmente de una vez por todas. Más bien significa que ahora sólo son momentos sublados dentro de un marco de consciencia nuevo, más abarcador. Mientras que antes, habían estado "a la vanguardia", ahora sólo pueden sobrevivir de cuatro maneras. En cada una de estas cuatro maneras tienen que pagar el tributo por su sublación de una manera diferente. 1. Pueden persistir como reliquias aisladas del pasado dentro de una situación cultural completamente diferente (y, así, como cuerpos ajenos en ella). Como tales aún pueden ser cultivados y conservar su inocencia, pero están objetivamente desfasados con respecto a "donde está la verdadera acción", reducidos a una validez meramente privada, subjetiva. 2. Pueden sobrevivir intelectual y estéticamente como parte de la herencia cultural para la parte educada de la sociedad. 3. Se puede, en contra de lo que es sabido en uno mismo, fingir que aún son válidos. Aquí opera la voluntad nostálgica y reaccionaria del ego por un revivir (en contraste con el "sobrevivir" de [1]) (17) e intenta con mucho esfuerzo cubrir las imágenes con un carácter de como-si, fingiendo su autenticidad incuestionable. Es lo que llamamos kitsch. 4. En la gran literatura y en el gran arte en general no son las imágenes como tales sino el modo imaginal como modo de producir imágenes con la intención de retratar la verdad del alma de una era lo que aún puede ser válido. Puede ser auténtico porque aquí la misma forma de las imágenes o las narrativas imaginales producidas ya no tiene la forma ingenua, inocente, de la imagen. Mejor dicho, lleva consigo el testimonio de su haber sido herida por la reflexión y el pensamiento, su ya no ser más imagen mítica sino imagen al nivel del pensamiento, y esta es la razón por lo cual, al contrario del Kitsch (que intenta simular la forma ingenua obsoleta), puede dar expresión legítima a la verdad de su propia era. (18)

19. Puesto que por más de dos milenios y medio el alma ha estado en el estatus del pensamiento, incluso las imágenes míticas mismas ya no deben ser tomadas literalmente, como simples imágenes. Ellas, también, deben ser ahora pensadas, reflejadas, interpretadas. "Pero las figuras mitológicas son ellas mismas productos de la fantasía creativa y aún tienen que ser traducidas al lenguaje conceptual" (CW 15 § 127). El deseo ampliamente extendido por mantener el pensamiento riguroso fuera de la psicología y trabajar con las imágenes así nomás como aparecen es el deseo de tener la licencia de fantasear libremente, de entretenerse meramente con las imágenes como si fuesen inmediatamente relevantes (19), también de tener la licencia de ver incluso un fenómeno psíquico completamente moderno, a través de todas las separaciones históricas, en términos de alguna imagen mítica remota o algún dios antiguo sobre la única base de un mero parecido formal, abstracto. Aunque este tipo de enfoque asociativo no es totalmente libre, en tanto que la imaginación se siente atada al requerimiento de que hay una similitud abstracta (meramente semántica) (pero similitud al fin y al cabo) entre los temas comparados, no deja de ser sin embargo una variedad de la "asociación libre", por dos motivos. Es una deserción del fenómeno original (el cual tiene todo lo que necesita dentro de sí mismo), un irse a otro fenómeno (similar) o a imágenes de otras eras, y abstraerlo del enraizamiento de aquellos fenómenos o imágenes cada uno en su propio contexto cultural-histórico concreto con su propia lógica particular. Es como juntar inocentemente flores en un ramo colorido al estilo Kore (sin, de todas maneras, que a ésto le siga la consiguiente aparición del Hades violador). Un collage "impresionista" de puntos de color por el placer de impresionar a la consciencia, más que un permanecer en el fenómeno para sacar su verdad interior, su alma.

20. El pensar, por contraste, se podría decir que procede al estilo alquímico. Primero, la materia (el fenómeno, la imagen) que está a mano se encierra en una retorta herméticamente cerrada, sin escape, y conversamente, para que así la impresión que nos causa no induzca a la imaginación a divagar, en el nivel superficial, hacia otros "parecidos". No se le debe permitir a la imaginación hacer asociaciones libres, que se pasee con el flujo de las asociaciones de imágenes tomadas de las mitologías de todos los tiempos tal como vienen a la mente del psicólogo. Tiene que permanecer firme. Esta es la razón por la que también Jung quería que escribiésemos nuestros sueños tan pronto como fuese posible, porque necesitamos un recuerdo fijo de ellos, ya que la memoria y la imaginación no son de fiar. No simplemente graban, sino que tratan los recuerdos de forma creativa; crean recuerdos aún mientras los presentan como una simple recolección. La psicología necesita "documentos del alma". El pensamiento da determinación al fenómeno que es pensado, lo vuelve un punto de partida fijo, nuestra posición firme en el momento presente. "¡Esto es!" Pensar significa tomar seriamente al fenómeno mismo, más que tomarlo como un estímulo para nuestras asociaciones.

21. Ahora—este es el segundo paso—, el contenido de la vasija tiene que mostrar lo que contiene, lo que implica, lo que supone. Se le toma la palabra al fenómeno. Se somete a pensamiento riguroso, esto es, a una descomposición fermentadora y a una destilación. Porque se le toma la palabra tiene que probar lo que vale y hacia donde conduce. Tiene que logon didonai, dar cuenta de lo que dice. Lo que desde fuera primeramente aparece como "algo", por ejemplo, una imagen, cuando uno entra en ello y lo ve desde dentro de ello mismo, se revela el proceso complejo de su vida lógica interna. El pensamiento es el movimiento desde una impresión externa, desde una visión desde fuera, la cual muestra al fenómeno como una imagen o una forma imaginal, hacia un ver la imagen desde dentro, como el proceso lógico que la constituye. El enfoque imaginal se queda satisfecho con la imagen como el resultado congelado y la apariencia externa (algo así como la "piel") de este proceso lógico interior, al igual que el aspecto de una persona es la apariencia externa de todos los procesos fisiológicos que le ocurren por debajo de su piel. Las imágenes qua imágenes, es decir, en tanto que no son pensadas, son necesariamente abstracciones, abreviaciones contraídas. Es verdad, Jung dijo "la imagen es alma" (las cursivas y la palabra "alma" [no "psique"] en el original de Jung, GW 13 § 75), pero esto no significa lo contrario, que ¡el alma sea imagen! (20) En sí misma, en su naturaleza más íntima, el alma es pensamiento, es la maravilla de la mentalidad, de la consciencia (implícita y explícita), la unidad dialéctica de la auto-producción (auto-presentación) y el auto-reflejo. La imagen es meramente una de las posibles formas en que se manifiesta el alma, una vestimenta del alma como pensamiento, y una forma taquigráfica de ella. La imagen necesita ser pensada a fin de volverse escritura común a mano.

22. El pensamiento—el pensar como un modo de atender al fenómeno psíquico, el modo de la psicología—sigue al proceso que constituye internamente al tema, todo el camino hasta las últimas consecuencias que yacen en el tema. (21) Intenta agotar el tema, (22) al que se le hace tomar su propia medicina ("auto-aplicación", permitiendo que el mensaje vuelva a casa a sí mismo), y esta es la forma en que lentamente se vuelve interiorizado absoluto-negativamente dentro de sí mismo: liberado en su verdad (lo que equivale, en lenguaje alquímico, a la liberación del Mercurius aprisionado en la fiscicalidad de la materia). (23) El pensamiento revela la lógica mercurial oculta que anima la materia, una lógica que no es una estructura estática, sino el completo proceso complejo de su auto-desenvolvimiento que el pensamiento psicológico está llamado a atravesar una y otra vez paso a paso. Ni debemos identificar la materia con su punto de partida (la aparición inicial de la imagen como imagen) ni tampoco con el resultado del proceso del pensamiento. Ambas cosas son abstracciones.

23. El pensamiento psicológico en el espíritu de la alquimia no es nuestro libre diseño de teorías. No flota libremente, como lo hace a menudo la imaginación. Está determinado. Pensar significa pensar el tema a mano, pensar el alma en lo real. Pensar está esencialmente vinculado a algo real y sin duda es meramente reflejo de ello, y como tal es un modo de atenderlo. (Este es también el motivo por el cual en este libro se encontrarán unas cuantas respuestas críticas, cuando no polémicas, a artículos de otros autores. En otros capítulos, comienzo y me quedo con un pequeño pasaje o fenómeno. En ambos casos, esos artículos, pasajes y fenómenos, como los textos de los sueños en un análisis, dan una materia prima documentada y bien circunscripta que puede ser más o menos exhaustivamente pensada y explorada en profundidad, para que el pensamiento tenga una base concreta y un apoyo en lo real. El análisis penetrante de visiones equivocadas revela ipso facto las visiones más adecuadas. Y detallar explícitamente lo que está equivocado en una visión particular nos protege de volver a ello de manera inocente. [Aquí algunos artículos de este libro traducidos al castellano: "¿Esfuerzo? ¡Sí, esfuerzo!", "¿Es “profunda” el alma?", "El final del significado y el nacimiento del hombre", "La falacia ego-psicológica: una nota sobre ‘el nacimiento del significado a partir del símbolo’", "Irrelevantificación"]) De hecho, el pensar no es realmente nuestro pensar subjetivo, sino el pensarse a sí mismos de los propios pensamientos. Es el auto-desenvolvimiento de la vida lógica, como el cual el mismo tema existe—"la fría marcha de la necesidad del tema mismo" (Hegel), el auto-desenvolvimiento paso a paso de las implicaciones y consecuencias inherentes en la observación, idea o tesis, con la que uno comenzó. Es el seguimiento hecho por uno de la dinámica interna del pensamiento o del "tema", la voluntad del "tema" de ir hasta su final. Así es pensamiento "objetivo" o el pensamiento de la psique objetiva. Sólo es nuestro pensamiento en tanto en que es nuestro "volver a pensar" su pensamiento, en un sentido similar a cuando Jung dijo, refiriéndose a un fenómeno psíquico particular (sueños), "Lo que el sueño, el cual no está hacho por nosotros dice, es sólo eso. Dilo otra vez, tan bien como puedas". (24) Pensar es el arte de dejar que el tema con el que estamos tratando hable por sí mismo. La psicología no está interesada en lo que nosotros, la gente, pensamos, sino con lo que "el alma" de/en lo real piensa. (25) Como tal "volver a pensar" lo que el fenómeno piensa, nuestro pensamiento, siempre viene después del hecho. El ave de Minerva, dijo Hegel, sólo empieza su vuelo al atardecer, cuando el día se acaba. El pensamiento piensa lo que ya ha ocurrido y de esta manera ahora es. Sin embargo, nuestro pensamiento, como nuestro "volver-a-pensar" lo que el fenómeno piensa, es la manera en que ellos pueden ser liberados en su propia verdad, en como su alma puede hacerse explícita, como pueden volver a casa a ellos mismos, como su verdad puede nacer de ellos. El sujeto humano como un artifex, su pensamiento, es necesario. Schelling dijo que en el hombre la naturaleza abre sus ojos y se contempla a sí misma. No es suficiente para el alma ser pensamiento continuo, vida lógica existente. Además, quiere ser liberada en su verdad, lo cual, sin embargo, sólo se puede dar en y a través del pensamiento humano ("volver-a-pensar").

24. Aquí es necesario que la afirmación de más arriba de Berkeley acerca del primer error sobre el pensamiento, concretamente la confusión de "tener opiniones" con "pensar", la complementemos con otra acerca del error opuesto: "La gente piensa que no está pensando cuando en realidad está pensando", o mejor dicho: cuando algo, "el alma" en ellos, está pensando. De la misma manera que la gente piensa que pensar y sentir son opuestos mutuamente excluyentes (ver no. 4 de más arriba), también piensa que sus emociones, sus fantasías e imágenes, y aún más sus síntomas neuróticos no son pensamiento; operan con una oposición abstracta, irreflexiva. Piensan que psicológicamente hay algo fuera del pensamiento, de manera similar en que se puede pensar que uno puede ser apolítico. Pero, como Jung insistía, estamos inescapablemente rodeados por el alma por todos lados. Todo lo psicológico tiene su lugar en el estadio del pensamiento, incluso el rechazo tan de moda del pensamiento como intelectualismo en favor de las "emociones" y el "cuerpo". "El hecho de que la consciencia no realice actos de pensamiento no prueba, sin embargo, que éstos no existan. Simplemente ocurren inconscientemente y se hacen notar indirectamente en sueños, visiones, revelaciones y cambios 'instintivos' de consciencia, a través de cuya naturaleza se puede ver que … son el resultado de actos de juicios inconscientes o de conclusiones inconscientes" (CW 11 § 638, traducción modificada). Por lo tanto, la cuestión es sólo qué tipo de pensamiento es éste: ¿pensamiento inteligente transparente a sí mismo, o pensamiento pobre, ocluido (pensamiento irreflexivo como "opiniones", prejuicios), o pensamiento implícito, nonato (pensamiento sumergido en la forma de la emoción, revelación, síntoma)? Realmente, fuera del pensamiento sólo quedan las cosas y los eventos muertos del mundo de la positividad—pero incluso su estar fuera sólo ocurre dentro del pensamiento. Normalmente la gente es incapaz de entender que, en ellos, los síntomas, emociones, sueños e imágenes son pensamientos, aunque por supuesto pensamientos "aprisionados" en "la fisicalidad de la materia", pensamientos sumergidos y congelados en los eventos positivo-factuales y en ítems mentales. Lo mismo se aplica a los fenómenos culturales (cultos, constituciones políticas, el fenómeno de la tecnología-como-tal, etc.). El alma piensa siempre, no importa como se muestre a sí misma y cuán profundamente sumerja sus pensamientos, y los oculte, en la "física" de la materia. Y nosotros también pensamos incluso cuando tenemos emociones, cuando nos entretenemos con imágenes, o cuando tenemos opiniones. El único problema es que éste es un pensamiento pobre, pensamiento reificado, pensamiento que no ha vuelto a casa a sí mismo como pensamiento, y es inconsciente para nosotros y está separado de nosotros mismos.

25. El verdadero pensamiento, porque no está interesado en lo que nosotros pensamos, es despiadado, implacable (lo cual es un efecto de su naturaleza fría, inframundana). Profesional. Lo que nosotros sintamos o si le damos la bienvenida a lo que revela o a dónde nos conduzca, no tiene importancia. Le interesa la verdad. Como la alquimia, el pensamiento no es para cobardes. Uno no debe mostrar demasiada debilidad hacia nuestros sentimientos personales, ni hacia las imágenes en su belleza inocente, ni hacia las cosas del mundo en su apariencia natural, uno tampoco debe aferrarse mucho a nuestro deseo por una continuidad sin ruptura, todo lo cual apunta a una defensa en contra del alma inframundana, un deseo de mantenerse en el mundo del día. La alquimia despiadadamente pulveriza, flagela, tortura, disuelve, descompone, su propia materia prima, y el pensamiento procede vía negaciones lógicas, las auto-negaciones de la materia. El pensamiento explícito, habiéndose traído a sí mismo hacia el ser a través de una negación radical y así habiendo perdido la inocencia (lógica) o su carácter de no estar herido del modo de ser-en-el-mundo ritual (26) ya no tiene miedo de las discontinuidades y de las rupturas que pueda descubrir.

26. El pensamiento requiere paciencia, y aquí también debemos tener en mente que "paciencia" viene de pati, sufrir, soportar, permitir, y se relaciona con "pasivo". El pensamiento no es una actividad del ego, no es una técnica. Más allá de resolver problemas, no está para nuestras respuestas inmediatas. No somos nosotros sino el pensamiento mismo el agente de su pensamiento. Uno tiene que ser capaz, incluso quizás durante años, de estar preñado con el fenómeno como una pregunta abierta, preñado precisamente con aquello que no ha sido entendido. Como Rilke dijo una vez: "Uno debe tener paciencia hacia las cosas no resueltas en el propio corazón e intentar amar las preguntas mismas, como habitaciones cerradas y como libros escritos en una lengua extranjera. Si uno vive las preguntas, entonces quizás lentamente sin darse cuenta, algún día distante pueda vivir en la respuesta." (27) Nuestro pensamiento es verdadero pensamiento sólo si es el propio crecimiento lento de la pregunta en nosotros mismos y finalmente da a luz la respuesta. El yo por supuesto es necesario, de hecho indispensable, pero sólo como el lugar donde las preguntas como semillas pueden hacer su propia maduración. Lo que tenemos que entender es que las preguntas tienen todo lo que necesitan dentro de sí mismas. (28) Las respuestas que deberían ser proporcionadas a ellas desde fuera pueden a veces ser de ayuda técnica, pero psicológicamente son irrelevantes, de hecho son completamente desorientadoras: no psicológicas. (29)

27. El pensamiento abstracto trata con estructuras o principios universales, atemporales. No así el pensamiento psicológico, el cual, como la alquimia, tiene una base real, material. Está siempre interesado en lo real, en temas específicos, concretos, enraizados en una situación histórica y cultural determinada. Cuando tal tema es encerrado herméticamente en la retorta, no es este tema en un sentido estrecho, el tema puro abstraído de su contexto histórico y cultural. No, cuando encerramos el tema en la vasija, obtenemos su contexto, su lugar histórico, por añadidura, porque la materia prima es lo que es sólo si no está separada de su contexto, al igual que una cita es sólo esta verdadera cita si no es entendida fuera de contexto. Por supuesto, la psicología junguiana siempre está en peligro de sustituir un contexto ("los arquetipos", "lo imaginal") ideal (universal, atemporal) por el contexto concreto real en el que el tema a mano está incrustado. Pero la verdadera psicología procede a partir de la presuposición metodológica de que cualquier materia prima tiene su propia profundidad arquetipal o de alma dentro de sí misma (y sólo dentro de sí misma), más que en un marco de referencia arquetipal externo ya hecho. Y esta profundidad arquetipal suya sólo la posee de verdad si la materia prima es apreciada como materia prima concreta, en su lugar histórico, más que de forma abstracta.

28. Como la situación concreta es parte y parcela del tema mismo, el pensamiento psicológico inevitablemente se da cuenta del hecho de que dos imágenes o fenómenos semánticamente (en cuanto al contenido) parecidos sin embargo pueden representar realidades psicológicas fundamentalmente diferentes debido a su enraizamiento en la lógica de eras y culturas históricas diferentes. Su contexto diferente (psicológicamente: el estatus o la constitución lógica de consciencia diferente, la sintaxis diferente) les da un significado y función completamente diferentes. Altera su propia forma lógica y de esta manera los hace de hecho en ellos mismos diferentes entre ellos a pesar de su semejanza externa, abstracta. Mientras que el pensamiento nos abre los ojos a la sintaxis o a la forma lógica de los fenómenos, el darse cuenta del contraste entre lo sintáctico y lo semántico es a su vez la iniciación del alma en el Tiempo, en la historia. Y es intrínseco al pensamiento que para él, al contrario que para el mito, la semántica y la forma sintáctica o lógica de uno y el mismo fenómeno se han separado (al igual que para el pensamiento el alma objetiva y el alma subjetiva también se han separado): esta diferencia radical es constitutiva y refleja el hecho de que el pensamiento no está en el estadio psicológico de la inocencia, puesto que, después de todo, ha venido al ser rompiendo con la continuidad e inocencia primordial característica del modo de ser-en-el-mundo ritual. El pensamiento ha sido herido por su propio conocimiento del Tiempo. Porque se ha vuelto consciente del Tiempo, el pensamiento (también podríamos decir: el alma en el estatus del pensamiento, en contraste con el alma en el estatus de la forma del mito y de la imaginación mítica básicamente estática, "atemporal") es también en sí mismo, y explícitamente, histórico, en el sentido de que tiene una historia y que procede vía etapas sucesivas (cf. no. 15 de más arriba). Lleva consigo un agudo sentido de cesura y de lo pasado.

29. Si la psicología se ha dado cuanta 1) de la vida lógica que ocurre dentro de los fenómenos psíquicos y que los constituye y 2) del estatus sintáctico en el cual están, entonces ha llegado al territorio natal del alma. Sólo con una sensibilidad hacia el estatus lógico de los fenómenos psíquicos pueden ser abolidos tales desatinos psicológicos como, por mencionar sólo un ejemplo, la identificación del "ego" con imágenes o nociones míticas arcaicas: con Hercules, con el "héroe solar". (30) Y sólo con esta sensibilidad puede la psicología, conversamente, esperar hacer justicia al alma allí donde se encuentra hoy, en nuestro mundo moderno. Cuando nos volvemos hacia la historia del alma o hacia el espíritu de una era, la psicología debe focalizarse en las transformaciones de la forma lógica general de la consciencia. No debe ser seducida por el nivel semántico y aferrarse a los contenidos individuales, símbolos, sueños, imágenes, ideas, que aparecen en la historia. A no ser que un fenómeno semántico individual se vea a la luz de la sintaxis general de la consciencia del período histórico en cuestión y muestre ser representativo de ello, nuestro foco en él queda como algo arbitrario y subjetivo. Hay incontables ideas, sueños e imágenes de todo tipo en un momento determinado. Sólo el darse cuanta de la forma lógica general de la consciencia prevaleciente en un lugar histórico específico y de la lógica del desarrollo histórico, da a la investigación psicológica una cierta objetividad, algo en lo que confiar.

30. A modo de conclusión, un comentario en cuanto a "terapia y pensamiento". En el contexto de la psicología "con alma" la terapia no es un proyecto para nuestra curación, para corregir lo que está mal, para lograr eficientemente unos resultados. El terapeuta no es un sanador. La terapia no quiere nada por su propia cuenta. No tiene un programa. Lo único que quiere en cada caso es liberar lo que es en su propia profundidad, en su verdad. Este es su opus. Así es como alcanza al alma, el alma en lo real.


Notas

1. CW 18 § 1616.

2. CW 18 § 1643.

3. CW 11 § 170, traducción modificada. "Pensamiento conceptual": el texto de Jung pone "denkendes Begreifen".

4. George Berkeley, Principles of Human Knowledge, § 98.

5. George Berkeley, Principles of Human Knowledge y Three Dialogues (Oxford World Classics), Oxford University Press, 1999, p. 154. (Del Segundo Diálogo. Philonous es el orador que hace esta afirmación.)

6. De todas maneras, no se debería pasar por alto que el mismo Jung, en la parte principal de su libro sobre tipologías (anterior a los capítulos IX y XX ["Descripción General de los Tipos" y "Definiciones"] y con su interés en las creaciones espontáneas del inconsciente por parte de la función inferior en los procesos creativos (filosofía, teología, poesía, etc.) va mucho más allá de la esfera técnica, personalística, de los intereses del ego y de la funcionalidad del ego, hacia la dimensión de los temas verdaderamente psicológicos. De todas maneras, también hay un aspecto personalístico de la teoría tipológica de Jung como un todo, y es lo que más o menos ha dominado exclusivamente el interés tipológico de aquellos que han venido detrás de él.

7. Glen Slater, "Cyborgian Drift: Resistance is not Futile", en Spring 75, Psyche & Nature Part 1, Otoño 2006, pp. 171-195, aquí p. 190.

8. Puesto que he aludido al opus magnum en conexión con el desarrollo de la cultura, uno podría sentirse inclinado a hacer un paralelismo del pensamiento de la mente humana con el opus parvum. Pero esto sería un error, al menos en nuestro contexto. El opus parvum se refiere a la psique privada, que es una adquisición histórica tardía, una peculiaridad de la modernidad. Aquí sin embargo no estoy interesado en el pensamiento privado del individuo atomizado (el cual psicológicamente, desde el punto de vista del alma, no está ni aquí ni allí), sino en el pensamiento público de la mente humana en general.

9. Para mi comprensión de Heráclito estoy en deuda con varios escritos de Claus-Artur Scheier.

10. Fragmento 30 (Diels-Kranz), traducción W.K.C. Guthrie, A History of Greek Philosophy, vol I, Cambridge University Press: 1962), p. 454.

11. Heráclito no quiere que lo escuchemos a él, sino al logos acerca del cual está hablando (fr. 50 DK).

12. Para Heráclito la luz es, como la luz del sol, visible, empírica, pero va mucho más allá de esta luz sensorialmente perceptible hacia el éter puro del conocimiento, el cual no puede ser visto, sino solamente pensado. Aunque su pensamiento se articula parcialmente en imágenes, éstas no son en sí mismas imágenes, sino pensamientos verdaderos expresados en imágenes.

13. Comparado con el juicio mental de la razón, una representación ritual parece algo activo. Pero es activo sólo en un sentido empírico literal, mientras que el juicio mental "pasivo" es lógicamente, psicológicamente, activo.

14. En contraste con la interacción con el mundo, pragmática y práctica, cotidiana, de la gente.

15. El nacimiento psicológico precisamente no significa la emergencia de un nuevo contenido a la manera en que un nacimiento biológico significa la aparición de un nuevo ser separado. Más bien, significa que el contenido en cuestión se psicologiza, se destila, evapora, es decir, que deja de existir psicológicamente como un contenido sustancial en frente de la consciencia y en su lugar es integrado en la forma lógica de la consciencia. (Psíquicamente, de todas maneras, el contenido por supuesto queda aún en la consciencia como una reliquia histórica, como el cadáver de su anterior forma animada.)

16. Para Jung el alma objetiva era lo que él llamaba "el inconsciente", especialmente "el inconsciente colectivo". Pero la verdadera alma objetiva es la vida lógica interna en el proceso de la cultura. Debemos dejar atrás la ficción de "el inconsciente", como si fuese algo psicológicamente real. Sirve sólo como una especie de "recuerdo encubridor" para la verdadera alma objetiva.

17. Un intento de revivir indica que la muerte o la pérdida de lo que ha de ser revivido ya ha sido experimentada.

18. El arte del siglo XX incluso parece haber hecho de la herida de la imagen su mismo mensaje, mientras que antes en el arte occidental, lo imaginal también estaba herido, sin, de todas maneras, mostrar explícitamente su haber sido herido.

19. Consultar también no. 5 de más arriba.

20. Esta afirmación parece ser contradicha por Jung en CW 11 § 889, cuando leemos que "Cada proceso psíquico es una imagen y un imaginar…" Pero cuando miramos algo que también dijo en GW, "Alles seelische Geschehen ist ein Bild und eine Ein-Bildung", descubrimos que Jung no está hablando de "un imaginar" o de una actividad de la fantasía en absoluto. Ein-Bildung significa más bien "dar (a algo) la forma de imagen". Imagen (en la frase de Jung) es así el resultado de una formación secundaria de algo que primeramente no es precisamente imagen. En la siguiente frase, Jung también nos cuenta su visión de por qué (para qué) es necesaria esta formación: para que los procesos del alma se vuelvan fenoménicos, accesibles a la consciencia. En otras palabras, Jung no está hablando aquí de la naturaleza más íntima de la psique o del alma.

21. El pensar no puede contentarse con, y detenerse en, las "paradojas", los "misterios", lo "indecible", etc. Todos estos términos delatan un punto de vista que se queda fuera y que percibe desde fuera. En vez de entrar, se queda mirando y se maravilla. El pensamiento entra en la "paradoja", la cual ipso facto se revela a sí misma como una contradicción dialéctica, y desarrolla su dialéctica.

22. "Sólo lo exhaustivo es realmente interesante" (Tomas Mann).

23. Un ejemplo de pensar un tema en el sentido de liberarlo en su propia verdad e interiorizarlo en él mismo, en este caso el "tema" de metanoia, paenitentia (arrepentimiento, lit. "volver sobre"), podría ser una de las primeras tesis de Lutero 95: "Cuando nuestro Señor y maestro Jesucristo dijo: 'Arrepentíos etc.' [Mateo 4:7] quería que la vida entera de los creyentes fuese un arrepentimiento". Es el movimiento de la noción de arrepentimiento como un comportamiento literal con respecto a una acción o pensamiento pecaminoso particular (en otras palabras, una noción retenida bajo la "fisicalidad" de la positividad) hacia una noción de arrepentimiento como un modo completamente nuevo de estar-en-el-mundo.

24. Letters 2, p. 591, a Read, 2 de septiembre de 1960.

25. Las comillas en "el alma" indican que no quiero sustancializar el alma como un agente productor separado detrás de los fenómenos psíquicos, sino que sabemos que "aquello que 'el alma' de/en lo real piensa" es una façon de parler mitologizante (personificante). Tampoco hablo de "el inconsciente", lo cual es otra fantasía mitológica. "El alma" simplemente se refiere al pensamiento objetivo en marcha o a la vida lógica, como la cual existen los fenómenos psíquicos. Los pensamientos se piensan a sí mismos, y este propio carácter suyo es precisamente el aspecto de alma de la lógica interna de lo real. "Lo real" en nuestro contexto psicológico se refiere a las obras humanas (sobre todo ritual) y a lo que ocurre en el proceso de la cultura.

26. La inocencia del modo de ser-en-el-mundo ritual es lógica o psicológica, no una inocencia literal. Teniendo el sacrificio ritual como una de sus instituciones principales es por supuesto cualquier cosa menos inocente en un sentido cotidiano externo (o psíquico o semántico). Lo mismo se puede afirmar de la caza de cabezas, el quitar las cabelleras, de todo tipo de pruebas de iniciación (circuncisión, sacrificios, subincisión, etc.) así como por muchos motivos de la mitología tales como el desmembramiento. Lo que se le hace al cuerpo y a la persona en los rituales de iniciación, siendo así "actuado literalmente (sobre un otro: un ser humano)", en el pensamiento vuelve urobóricamente a casa al "alma" misma (su pensamiento) y así es liberado en su verdad.

27. Rainer Maria Rilke, Briefe an einen jungen Dichter [Cartas a un joven poeta], Leipzig (Insel: 1929), Aquí: de la carta del 23 de abril de 1904. Mi traducción y énfasis.

28. Frecuentemente a los lectores les gustaría pedirle al autor de un texto que de respuestas a sus preguntas sobre ese texto. Pero es al texto ("como libros escritos en una lengua extranjera") y no al autor al que se le debe preguntar. De manera similar, en la interpretación de un sueño, tenemos que preguntarle al texto del sueño acerca de sus asociaciones o amplificaciones, más que preguntarle al paciente, el soñante, cuáles son sus asociaciones (el soñador qua soñador sólo debería ofrecer información descriptiva, objetiva, acerca de los detalles del sueño o comunicar conocimiento factual que tenga acerca de las personas o de los objetos que aparezcan en el sueño).

29. Este predicado ("no psicológicas") se aplica a todo pensamiento reductivo-causal en la psicología personalista (explicaciones de estados psíquicos a partir de traumas u otras malas condiciones en la infancia temprana).

30. "El ego" en el sentido de la psicología junguiana es un producto psíquico histórico de la Modernidad Industrial, del siglo XIX. No había ego en tiempos arcaicos, en la antigüedad, en la Edad Media, e incluso el yo en el pensamiento de Descartes no se puede confundir con "el ego" en el sentido psicológico. "El ego" presupone el fin psicológico de la metafísica clásica y de la religión; presupone el triunfo del positivismo y de la lógica de la "función" (Frege; en vez de la lógica metafísica de la cópula). No se deberían vestir los fenómenos modernos con plumajes prestados de mitos antiguos.