Lichtenberg

Algunos aforismos de Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799).



“Cuando un libro choca con una cabeza y suena a hueco, ¿se debe sólo al libro?”

“En verdad hay muchos hombres que leen sólo para no pensar.”

“Varias veces he sido censurado por faltas que mi censor no tuvo el ingenio o la energía de cometer.”

“He notado claramente que tengo una opinión acostado y otra parado.”

“Todo hombre también tiene su trasero moral, que no enseña sin necesidad y mientras puede cubre con los pantalones de la decencia.”

“Por más que en ellas se predique, las iglesias siguen necesitando pararrayos.”

“Nuestro mundo llegará a ser tan refinado que creer en Dios resultará tan ridículo como hoy en día creer en fantasmas.”

“Se dice “alma” como se dice “talero”, aunque hace mucho que se dejaron de acuñar.”

“Siempre he procurado imponerme leyes que sólo entren en vigor cuando me sea casi imposible violarlas.”

“El sabio busca la sabiduría; el tonto la ha encontrado.”

“Como han observado algunos filósofos, le debemos muchos errores al mal empleo de las palabras. Acaso a ese mismo mal empleo le debemos los axiomas.”

“Resulta casi imposible portar la antorcha de la verdad entre una multitud sin chamuscarle la barba a alguien.”

“Nada revela mejor el carácter de los hombres que una burla tomada a mal.”

“Nada contribuye más a la paz espiritual que la carencia completa de opiniones.”

“El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista.”

“El género humano sólo celebra lo bueno; el individuo con frecuencia lo malo.”

“El hombre tiene un instinto irrevocable para creer que no lo ven cuando él no ve. Como los niños que se tapan los ojos para no ser vistos.”

“Darle el último toque a una obra, es decir, quemarla.”