Imitatio Christi

Pasaje de Recuerdos, sueños, pensamientos (pp. 255-256, Editorial Seix Barral). Carl Gustav Jung.

“El recuerdo de mi padre es el de un desgraciado que sufría una herida de Amfortas, un «rey de pescadores», cuya herida no quería curarse –el sufrir cristiano, para el cual los alquimistas buscaban la panacea (el remedio). Yo, como Parsifal, fui testigo en mi juventud de esta enfermedad y, como aquél, quedé privado del habla. Presentía nada más.

Mi padre nunca se ocupó en realidad del simbolismo triacomórfico de Cristo, pero, en cambio, experimentó, literalmente hasta su muerte, los sufrimientos mostrados y previstos por Cristo, sin llegar a ser claramente consciente de la imitatio Christi.

Consideraba sus sufrimientos como un asunto privado que se consultaba con el médico, y no como sufrimientos del cristiano en general. La frase de Gálatas, 2:20, «Vivo, pero ya no yo, sino que Cristo vive en mí», no la comprendió claramente en su difícil significado, pues en el aspecto religioso rehusaba pensar. Quería contentarse con la fe, pero ésta le traicionó. Así se recompensa con frecuencia el sacrificium intellectus. «No todos comprenden esta palabra, sino sólo aquellos a los que les es dado... hay castrados que se han castrado a sí mismos por amor al reino de los cielos. El que pueda comprenderlo que lo comprenda» (Mateo, 19:11 y sigs.)”