Hysteron Proteron

Por Enrique Eskenazi.

Transcripción hecha por Alejandro Bica de un fragmento del curso Hegel y la Psico-Logía.

Iremos con toda la lentitud que requiera el tema, volveremos atrás todas las veces que haga falta, porque incluso lo que uno llama regresar es parte de la misma verdad. No hay forma de alejarse. El volver atrás es también un avance. El avance no implica solamente ir hacia, sino recuperar todo lo necesario. En el regreso a recuperar lo que quedaba se está avanzando. La idea de retroceder cuando no se la entiende unilateralmente -como le gusta al entendimiento: o avance o retroceso- es avanzar, y avanzar implica necesariamente recuperar lo que quedó pendiente en el camino. De tal manera de que si sólo se avanzara, no se avanzaría.

Esta es una idea muy simple de como al fuerza de la idea implica su propia negación: avanzar es retroceder, retroceder es avanzar. Cuando uno es capaz de ver en el retroceso el avance y en el avance el regreso, uno está más allá de la dualidad y puede ver que estar frenado por las categorías de “esto” o “aquello” no permite aprender la fuerza del proceso. Lo importante es el proceso total. Y el proceso total está formado por el delante y el atrás, no es sólo el delante, es también el atrás del que se viene. De tal manera que el resultado de a donde se llegue no es lo que importa, lo que importa es el resultado y el proceso por el cual se genera el resultado.

Al intelecto le encanta que le muestren las cosas hechas (el resultado). Hegel diría que el resultado sin el proceso es una abstracción muerta, una pura representación. Si te muestran el resultado de un pensamiento, el pensamiento ya no está vivo. Lo importante no es saber qué es lo que dijo un pensador, lo importante es hacer el camino del pensamiento que le llevó a decir eso. Lo otro es tener una colección de fotos (“dijo esto”, “dijo aquello”). Pero la fuerza viviente no es lo que dijo, es lo que dijo y el camino del pensar que conduce a eso. De alguna manera la Verdad es el proceso. Y el proceso contiene el resultado, no es un proceso sin resultado. Es el proceso y su resultado. Es a donde se llega y el viaje para llegar. La separación de la meta y el camino es algo que le encanta al entendimiento, pero en esa separación la meta es una meta muerta y el camino es solo provisional porque quiere la meta. En cambio, la meta existe y el camino existe, y el camino es la meta misma y la meta es el camino mismo.

Por lo tanto, se camina porque cada acto, cada momento del camino era la meta buscada. Cada parte del proceso es absolutamente necesario, no es meramente un paso a otra cosa, en sí contiene todo lo anterior y posibilita todo lo siguiente. Cada fase -cuando uno piensa en proceso- contiene todo el pasado viviente en su presente y todo el futuro como la promesa contenida en el presente. El presente desde la razón no es un instante separado, seco, detenido, sino que es un instante eterno, porque contiene toda la vida del pasado y todo el potencial del futuro.