Sentimiento

Por Enrique Eskenazi

Transcripción por Alejandro Bica de un fragmento del curso Hegel y la Psico-Logía. Una lectura psico-lógica de la fenomenología del espíritu.

La razón no es ajena al sentimiento, la razón es el desarrollo, dinamización y extracción a la luz de lo que en el sentimiento está apresado y oscuro. Pensar y sentir no son antagónicos. El pensar de la razón, es la verdad del sentir. No es algo al lado de, sino que es lo que llega a la esencia, que ninguna de las otras funciones logra.

La razón libera el sentimiento al plano que muestra su realidad y su verdad, de la otra manera está aprisionado en un elemento que no le permite mostrarse en su verdad. El sentimiento aspira sin saberlo a volverse razón. Por eso no basta con sentir, el sentir quiere que uno sepa qué se siente, y no simplemente que lo sienta. Sentir sin saber es todavía dejar prisionero lo que en el sentir se quiere expresar. No basta con sentir, hay que entrar en ello. Eso es lo que hace la transformación alquímica del objeto bruto atrapado en la materia que ha sido liberado en su verdad.

En el sentimiento la verdad está presa, está, pero absolutamente presa y ciega, y por eso pega tan fuerte, porque no es transparente, es opaca y consistente como un pedrusco que no muestra nada más que exterioridad. Pero cuando se ha disuelto y se ha liberado la verdad, la verdad es transparente, y no pesa nada, aligera. Por eso uno puede ir cargado de sentimientos y pesado como un buey que lleva toneladas a su espalda. Es importante esto, en una época que se cree que saber es sentir, percibir, vivir shocks muy fuertes, oler perfumitos, entrar en trance, vivenciar el cuerpo, etc. Eso de saber no tiene nada. Eso es cargarse de experiencias que todavía no cuentan nada acerca del tema mismo que se esté experimentando.

Es cierto que para alguien que está atrapado en una mera literalidad, darse cuenta de que hay sentimientos es una especie de comienzo, pero no es para nada la verdad del asunto. La verdad se encuentra como pez en el agua, y no como pez en el aire asfixiándose, cuando llega al elemento del concepto, cuando es concebida, parida por la razón misma y no meramente sentida, intuida, creída, venerada, pero no hecha translucida.