Lo agreste domesticado y la pre-existencia

Por Wolfgang Giegerich.
Fragmento de The Soul's Logical Life, (p. 115.).

Traducción Alejandro Bica.


Que el alma es negatividad lógica es algo que también puede aprenderse a partir de algunas imágenes, ideas, y concepciones en las cuales el alma habla sobre su propia naturaleza o estatus. Mencionaré unas pocas de ellas: en el reino de la fe popular, la visión antigua griega de que la psyché (en contraste, entre otras, con el thymós, el órgano emocional en la gente viviente) sólo entra en juego después de la muerte y tiene su auténtico lugar en el Hades, como lo han mostrado W. F. Otto y Onians, por mencionar solo dos académicos; la idea muy extendida, tanto mitológica/teológica como filosófica/metafísica de la pre-existencia del alma; y en el reino de la teoría psicológica moderna, la insistencia de Hillman de que el alma y una de sus formas principales de expresión, que es el sueño, pertenecen al Inframundo.

En cualquiera de estos modos, en tanto que pre-existencia o después-de-la-vida, el alma es apartada de la vida. Aquí solo comentaré sobre la pre-existencia, puesto que la relación del alma y el Inframundo ya ha sido extensivamente elaborada, sobre todo por Hillman. En la idea de la pre-existencia del alma si no se la recibe superficialmente y sin pensar, y si uno piensa realmente el pensamiento que contiene, se vuelve claro que esta niega la existencia del alma. Si bien la gente tiene una existencia porque han nacido en este mundo, el alma, por contraste, tiene una "pre-existencia". El término pre-existencia sólo puede tener un significado si es el opuesto estricto de existencia: aquello que precede (y como tal excluye) a la existencia. La pre-existencia es la negación de la existencia, y la pre-existencia del alma señala así a la negatividad del alma como vida lógica. No se refiere meramente a una distinción temporal dentro de la existencia. No es, como una existencia anterior a cierta fecha o a un acontecimiento dentro del tiempo (previo al momento empírico del nacimiento), comparable a las distinciones entre las eras de "pre-guerra" y "post-guerra". Porque tal pre-existencia sería tan solo una extensión de la existencia: no sería realmente "pre-". Pre-existencia es existencia o Ser "anterior" y "anterior" al tiempo como tal, atemporal: lógica. Lo que sea Ser "anterior" no puede ser imaginado en términos ontológicos. No es "algo", no es como una entidad o un ser existente, no tiene una existencia anterior en el tiempo. La idea de "algo" anterior a Ser y al tiempo se contradice a sí misma. Si la pre-existencia ha de tener un significado concreto en lugar de referirse a alguna entidad misteriosa o a una existencia anterior en el tiempo, tiene que referirse al alma en tanto que vida lógica. Como he dicho antes, el alma no existe, no es una entidad, ni un ser, ni un "factor", es vida lógica, es movimiento lógico. Es por ello que el alma no puede realmente ser imaginada. Tiene que ser pensada. El reino del "alma pre-existente" (1) es, hablando lógica y psicológicamente, el mundo "anterior" a ser ontologizado, positivizado y pre-poseído por el "ego"; y hablando mitológicamente, es el mundo en el tiempo "primordial" de "los orígenes", "de los comienzos" (el illud tempus [el érase una vez] de Eliade), "anterior" al "mundo de la sociedad humana o de la civilización"; la "fuente de la vida", la esfera del prístino llegar-a-ser del mundo, donde está en juego "el todo", y donde la cuestión entre Ser y No-Ser todavía tiene que decidirse.

La conclusión que hay que sacar de estas consideraciones es que el alma, o, como la denominó Jung, "la realidad psicológica", no es nada óntico y por lo tanto no se la puede afrontar en términos ontológicos y con presuposiciones ontológicas. El alma es vida lógica. No es, no existe, o es negatividad. Por lo tanto, por lo que toca a su horizonte y punto de vista, la psicología tiene que moverse desde la ontología a la lógica, desde aquello que es o existe a aquello que sólo puede ser pensado, y por lo tanto, también tiene que moverse de la imaginación a la lógica. Esto correspondería al movimiento de Acteón que se aleja de las tierras habitadas y cultivadas a la selva primordial. Cuando Acteón ingresa en lo agreste de la selva, entra en el reino de la "pre-existencia". Aquí podemos ver que "pre-" no es temporal: No es desde donde arranca Acteón, sino que es hacia lo que él se encamina más tarde en la vida. (2)

Distinguir entre un ser (como existente) y sus cualidades o atributos (incluyendo su "psicología") es el instrumento para eliminar el pensamiento de su lugar nativo dentro de la selva primordial, donde Acteón está cazando, y para establecer en su lugar el mundo común de la gente y de las cosas (enfrente) ya positivizadas. También podríamos decir que este es el instrumento para transponer el punto de partida de la psicología desde el plano del "alma" al plano del "ego". El ego como una colocación o como una mentalidad (en contraste a un "complejo") no es otra cosa sino el puesto desde donde se propone y se postula que hay entidades separadas y más allá de las características que se supone que esas entidades tienen. El ego es esta escisión, o el poder de producir y mantener esta escisión, que por virtud de su postulación de una entidad o de un sustrato genera positividad como el estadio lógico del mundo a gran escala y el estadio lógico de cada cosa dentro del mundo. Para la psicología esto significa que el ego genera lo que yo llamo la concepción antropológica de la psicología y el enfoque administrativo, tecnológico, en la terapia.


Notas

1 Esta frase también se produce en la obra de Jung. En su Erinnerungen p. 350 [Recuerdos, sueños, pensamientos] habla de "nuestra ... alma pre-existente" (mi traducción [del original alemán al inglés]). Sin embargo "pre-existente" está modificado: lo que Jung dice es: "pre-existente a la consciencia". Debido a las necesidades de la gramática inglesa, los traductores de Memories [Recuerdos, sueños, pensamientos] han traducido la frase entera como "aquella parte de nuestra psique que es pre-existente a la consciencia" (p. 347f.), reemplazando "alma" por "psique" y tomándose la libertad de introducir la idea de "aquella parte de" que no está ni contenida, ni implicada por la frase de Jung. La idea de Jung es obviamente que el alma es pre-existente a la consciencia y al "ego-que es al hombre empírico" (Memories, p. 346). En el momento en que la frase de Jung es leída del modo que implica la versión inglesa de Memories, el alma se ve subsumida dentro del mismo "hombre empírico" como si fuera una parte de él, de quién justamente Jung había dicho que era pre-existente: una inversión de la relación.

2 N. del T. Acerca de "Acteón", ver la interpretación psicológica del mito de Acteón y Artemisa que hace W. Giegerich: Psicología y Verdad, (traducción de Enrique Eskenazi).