El mito del análisis

James Hillman, 1992.

Fragmentos del El mito del análisis, seleccionados por Alejandro Bica.


"Llevar la psique a la vida no significa apartarla de la enfermedad, sino de esa visión enferma de sí misma que la sitúa como necesitada de cuidado, conocimiento y amor profesionales. Todas las profesiones encaminadas a proporcionar algún tipo de ayuda -ya pertenezcan al campo de la educación, la asistencia social, la actividad pastoral o la psicoterapia- están obligadas a considerar el sufrimiento y la enfermedad como algo "erróneo". Tienen un marcado interés personal en que la psicoterapia siga siendo concebida como lo es ahora. Su actividad cosiste en descubrir la enfermedad en el alma de manera tal que puedan penetrar en ella y llevar a cabo su trabajo. Pero supongamos que las fantasías, los sentimientos y la conducta que provienen de nuestra parte imaginal son arquetípicos en su enfermedad y por lo tanto naturales. Supongamos que son auténticos, que pertenecen a la naturaleza misma del hombre; y supongamos incluso que su extraña irracionalidad es necesaria para la vida, porque sin ella nos marchitaríamos dentro de los rígidos tallos de la razón. ¿Qué hay que analizar entonces?"

"El hecho de que la psique, a finales del siglo pasado, estuviera tan enferma como para aparecer principalmente en las inmediaciones de la medicina no es una razón para que tenga que quedarse siempre allí. La presencia de la psique en el consultorio médico fue una fantasía necesaria del siglo XIX; pero es muy posible que hoy, pasados unos setenta años, la psique y nuestra forma de estudiarla hayan cambiado sustancialmente. Quizás la enfermedad, tal y como ha sido concebida, no sea ya el problema inmediato."

"La psicología cambia cuando su materia -la psique- muestra nuevas facetas con el transcurso del tiempo."

""Psicología" significará para nosotros esa psicología que surgió en el contexto de la psicoterapia y que ha sido llamada "psicología profunda". Aunque ésta nació originariamente como una especialidad empírica, finalmente se convirtió -por medio de Jung- en una ontología del alma basada en los arquetipos. Dicha psicología pretende un auténtico logos de la psique, ya que toma en consideración las profundidades del alma hasta su nivel más subjetivo, trascendente e impersonal y sostiene que la conducta personal se deriva de algo que está más allá de lo personal. Solamente una psicología dispuesta a trascender las limitaciones personales y a permitir que opere la función especulativa del alma, en tanto que una de las necesidades de la psique, puede aproximarse a reflejar la totalidad de la psique y a merecer el nombre de "psicología"."

"Es posible que el mito edípico haya sido relevante sólo hasta una cierta fase -una etapa temprana y enferma- de ese campo en continua transformación que es el alma y, como sucede también con la visión médica misma, quizás ese mito no haga sino prolongar la enfermedad de la visión enferma de la psique. Un mito erróneo colocado en el centro puede distorsionar nuestras percepciones psicológicas, de idéntica manera que un mito cosmológico inadecuado puede distorsionar las observaciones astronómicas y geográficas."

"Debe de haber ciertamente un nivel del alma donde ésta sea psique per se, un conjunto de procesos vivientes, independientes de nuestras nociones personales de individualidad y redención. Si la psique llegara a ser concebida de esta manera impersonal, el opus trascendería todo lo que tú o yo hiciéramos con nuestras almas durante nuestra vida. Podríamos hablar entonces del desarrollo psíquico como opus y de la psicología como campo considerándolos completamente independientes de cualquier personalidad humana particular."

"Ni las relaciones, ni los sentimientos ni cualquiera de sus variados contextos humanos en los que la psique se da a conocer a sí misma deben confundirse con el opus de hacer alma."

"El mundo y su humanidad son el valle del hacer alma."

"El espíritu y el alma deberían separarse y los senderos de la disciplina espiritual y del desarrollo psicológico tendrían que divergir. Esta divergencia queda, sin embargo, generalmente incomprendida e irrealizada, pues los complejos de la psique tienen tendencia a volatilizarse fácilmente en las rarefacciones de las fórmulas espirituales. Buscamos, en este caso, guía espiritual para solventar los enredos psicológicos, confundiendo con ello la psicoterapia con el yoga y al analista con el maestro."

"La creatividad psicológica concierne al alma como opus. Se limita a los efectos que origina en ella. Se ciñe a la creación de alma, a su generación, a su despertar, a su iluminación y a su individuación. El modo concreto en que estos efectos se manifiestan en este contexto o en aquel atributo es algo secundario."

"Todo lo que sabemos sobre los instintos en nosotros ha atravesado previamente un proceso de psiquización. Sólo tenemos percepciones del instinto en tanto que filtradas a través del prisma de nuestra psique."

"La ilusión terapéutica más destructiva para el alma es la que se niega a ver lo que realmente sucede, sosteniendo, por ejemplo, que todo lo que acontece dentro del contexto del análisis es un hacer alma, mientras que cualquier actividad destructora del alma se sitúa en su exterior (en los padres o en el matrimonio, en los enemigos, en las instituciones, en la sociedad, etc.)."

"El psicólogo que se dedica a hacer alma resulta comparable al pintor que pone su vida en la pintura, sacrificándose a los limitados requerimientos del opus."

"No nos es posible elevarnos sobre nosotros mismos para obtener una visión clara y objetiva de los fenómenos que yacen, bien iluminados y extendidos (es decir, explicados), en los llanos situados a nuestros pies. No hay "llanos" en psicología profunda; sus "niveles", sus nivelaciones, son formas de hablar, una fantasía para explicar, para explanar. El factor subjetivo es intrínseco y siempre se entromete, por lo que resulta metodológicamente correcto, incluso necesario, reconocer la subjetividad desde el principio. Sólo entonces estaremos justificados para tener dudas o, lo que es lo mismo, para ver el posible factor subjetivo de otras personas en otras épocas, el cual se revela a través de su lenguaje. En su "objetividad" siempre se esconderá algo subjetivo. Su lenguaje puede estar hablándonos no sólo de los objetos que describen, sino también de sí mismos, de los sujetos que hacen estas descripciones."

"Mis dudas conciernen al lenguaje psicológico, ese aparato descriptivo que la psicología ha desarrollado para poner el alma humana a su servicio. Dudo de las convenciones habituales de la profesión que determinan el lenguaje de las teorías de la sensopercepción, de los modelos estímulo-respuesta, de los test proyectivos y de inteligencia, de los diagnósticos, de la psicodinámica, de la psicosomática y de las historias clínicas. Me pregunto por qué tantos fenómenos que son desconcertantes y, sin embargo, vitales para la psicología se colocan fuera de sus confines y se describen en el lenguaje de la patopsicología y de la parapsicología. Pongo en duda tanto estas nociones como el modo en el que la psicología se define a sí misma creando estos campos extrapsicológicos. Desconfío del lenguaje psicológico empleado para describir el proceso de aprendizaje y de educación; recelo de las historias que la psicología nos cuenta sobre la infancia, como esas fantasías sobre las experiencias de los neonatos en el pecho materno; y tampoco doy crédito a las palabras de la psicología sobre la sexualidad, ya que la trata como si fuera una función aislada y concreta."

"Hubo momentos en que la psicología profunda habló una lengua viva. La moderna psicología que aparece en la Reforma, tan característicamente introspectiva, o la que surge en la imaginación romántica de Colerdige o en las iniciativas revolucionarias de Philippe Pinel, nace del alma de estas distintas épocas. Los psicoanalistas vieneses, por su parte, dejaron que el alma se asociara libremente y que hiciera sus rudas declaraciones radicales, con lo que la fantasía anímica se incrementó rápidamente. El establishment se escandalizó de su método y de su lenguaje, pero no pudo evitar que se generara un nuevo discurso psicológico. La psicología estuvo entonces en contacto con el alma. Tenía imaginación. Hoy, sin embargo, la psicología -también la profunda- se ha convertido en un instrumento del establishment. Es financiada por el gobierno; forma parte de la educación convencional; es la primera cosa a la que se recurre cuando el marido, la mujer o los hijos se vuelven intratables. Su lenguaje es moneda corriente. "Material clínico", "desarrollo del yo", "psicoterapia" -e incluso "ánimus-dependiente" y "madre negativa"- están a la orden del día. Nosotros ya no podemos creer en ellas; han perdido su capacidad de convicción; han dejado de ser un discurso que lleva consigo alma. Se han convertido en lenguaje muerto."

"Curiosamente, a medida que el psicoanálisis se aproxima al mundo académico y se filtra a clínicas y departamentos universitarios, parece perder el alma."

"Denominar cambia la cosa nombrada. (Cuando Adán les dio sus nombres, los animales quedaron destinados a actuar de acuerdo con ellos; asumieron la cualidad inherente al nombre.)"

"Una vez que las experiencias han sido etiquetadas y declaradas anormales, ya no podemos aprender de ellas o dejar que nos lleven más allá de la realidad inmediata. El nombre las atrapa y las fuerza a comportarse mecánicamente. Pierden las alas de la fantasía. Y entonces, naturalmente, queremos liberarnos de tales síntomas, que, en realidad no son síntomas sino nombres tan sólo. Y son estos nombres los que en verdad nos hacen sufrir, pues los fenómenos en sí, liberados de sus etiquetas, son simplemente modos de experiencia inusuales. Lo inusitado se convierte en anormal sólo desde el punto de vista "normal", que juzga unilateralmente en función de la "vida". Pero toda experiencia debe ser también interrogada en relación con la muerte; únicamente entonces las experiencias asumen alma y devienen auténticamente psicológicas."

"Cuando la psicología pierde su conexión histórica, pierde su alma. Una psicología que olvida que también ella tiene tras de sí un historial, una historia clínica, se vuelve pronto presuntuosa. Necesita aplicar la perspectiva histórica no sólo a los fenómenos y documentos del pasado, que tiende a interpretar con una mano excesivamente segura, sino también a sí misma."