Dialéctica y verdad

Por Enrique Eskenazi.

Transcripción hecha por Alejandro Bica de un fragmento del curso Hegel y la Psico-Logía.

La dialéctica no es un método que uno use y aplique a cualquier objeto (esto sería tecnológico), dialéctica es la marcha misma de la realidad. La realidad es dialéctica. Si hablamos de un método dialéctico, este sería el camino mismo de las cosas, de los acontecimientos, de la historia, del espíritu. No es un sujeto que está aquí y que usa una técnica para ver un objeto que está allí, sino que la realidad misma, en la realidad misma y en el conocedor mismo, cuando este se eleva a la captación de la realidad es dialéctica.

Nada está estático. Pero claro, cuando el supuesto entendedor está instalado en el entendimiento, el mundo aparece estático como instantáneas. La vida -y no sólo la vida biológica- implica movimiento continuo. Con una serie de instantáneas no puedo captar el movimiento. Como en el cine, puedo captar la ilusión de movimiento, pero no el movimiento mismo. El movimiento que vemos en el cine no es el movimiento de la cosa misma, sino el movimiento para el ojo humano (un gato no lo vería así). Eso quiere decir que es un movimiento subjetivo, todavía no es el movimiento de la cosa misma. Y además, Hegel no habla del movimiento físico, habla del movimiento lógico.

El movimiento de la realidad es dialéctico. Pero esto no lo puede percibir una instalación en el entendimiento, ni mucho menos en la sensibilidad exterior, que sólo ve cosas estáticas, espaciales, y que ni siquiera puede percibir lo inespacial. El punto geométrico no lo pueden percibir los ojos, y esto no quiere decir que no sea real, pero no está dado a los sentidos porque no tiene espacio, y sin embargo hay realidad y razón en lo inespacial. El que los sentidos no lleguen no quiere decir que no sea real, quiere decir que los sentidos sólo pueden captar una faceta, la más externa.

La dialéctica es el camino de la realidad misma. Y la realidad no sólo está afuera de nosotros, está también en nosotros. Esta idea de que la realidad está afuera y que la realidad es todo lo otro que no soy yo, presupone un yo separado de todo lo real. ¿Y ese yo dónde está si no está en la realidad? Se encuentra en una especie de lugar filmando el todo, pero el todo que filma no ha de ser el todo porque él no se encuentra en éste. Si estamos dentro de la realidad, no sólo nos contiene por fuera, sino que hasta nuestra visión forma parte de la realidad. Por lo tanto, la idea de un todo que pueda ser captado desde una consciencia subjetiva es absurdo, porque la consciencia subjetiva es parte del todo. El todo sólo puede ser captado por el todo, no por yo. Así que sólo cuando ese todo se mueva en mi, y para eso yo tengo que haber desaparecido como este particular, entonces el todo se revela.

Por lo tanto, la dialéctica no es un instrumento que esté entre un supuesto objeto quieto y un supuesto sujeto quieto, que usa a la dialéctica como un catalejo -eso sería totalmente exterior, superficial, totalmente turístico, totalmente irreal, no racional, utilitario, técnico, dominador. La dialéctica es la marcha del tema mismo. Todo tema, si se lo atiende y si se lo ama suficientemente como para desaparecer uno por un ratito con todos sus "mi", "me", "yo", y se deja uno definir por el tema mismo, entonces el tema se mueve y transforma a eso que en uno veía.

Esto es Hegel, y también es desde donde Giegerich propone una verdadera psicología y no un montaje para el ego, o algo que se venda, algo new age que publique muchos libros, que salga en las revistas y que a la gente le guste. A Giegerich no le importa la efectividad, le importa la verdad. El mismo Giegerich dice que hasta un charlatán puede curar. Si lo que queremos es curación no importa la verdad, importa que las cosas sean efectivas. Aún siendo éste un fenómeno de nuestro tiempo ¿qué tiene que ver eso con la verdad? Pero la verdad ha desaparecido del horizonte. O se cree que la verdad es la verdad de un dato externo, y por lo tanto la verdad se puede poseer y ya se acabó, o directamente se cree que no hay verdad, que no cuenta, y que lo importante es la felicidad, el éxito, el estar sano, vivir mucho tiempo, etc. ¿Y que hay de la verdad? ¿Qué hay del reconocimiento de la dinámica de la realidad? Ningún interés.